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Crudo iraní es una gota que puede colmar el vaso de productores latinoamericanos

La decisión de Irán de ofertar 500.000 barriles diarios de petróleo es marginal en un mercado internacional inundado de crudo y dominado por actores como Arabia Saudita y EEUU; pero puede ser la gota que rebase el vaso para varios productores latinoamericanos.

Economía colombiana golpeada

Colombia, cuyas ventas de hidrocarburos representan casi la mitad de las exportaciones, no ingresaría este año ni siquiera 8.000 millones de dólares, “cerca de una cuarta parte de lo que registramos hace solo unos años”, dijo en un vídeo el director del diario Portafolio, Ricardo Ávila.

La empresa estatal Ecopetrol aportaba hasta hace pocos años nueve por ciento del Producto Interno Bruto nacional y utilidades al Estado de unos 3.300 millones de dólares, pero este año estará incluso por debajo de los 1.454 millones de dólares que entregó en 2015, sostuvo el diario económico La República.

La sobreoferta reforzada por el crudo iraní puede empujar la moneda colombiana aún más a la baja, tras una depreciación de 40 por ciento frente al dólar en 2015.

Si el barril llega a los 25 dólares, como prevén algunos analistas, el dólar podría cotizarse entre 3.280 y 3.350 pesos en los próximos días e incluso tocar el máximo de 3.380 pesos, muy cerca de los 4.000 pesos, umbral que se fijó el emisor Banco de la República para intervenir en el mercado cambiario.

Venezuela entre Irán y EEUU

La vuelta de Irán al mercado afectaría a Venezuela, aunque este país puede aprovechar los errores de la política energética doméstica de Estados Unidos centrada en la fractura hidráulica, dijeron por su parte a Sputnik Nóvosti dos especialistas.

"Es una mala noticia para Venezuela y para el proyecto que la gobierna y vive de la renta petrolera, este aumento de la oferta (de Irán) que deprime los precios”, indicó Víctor Poleo, viceministro de Energía en el primer Gobierno (1999-2000) del fallecido presidente Hugo Chávez.

Pero el experto petrolero David Paravisini, integrante de los equipos de asesoría económica del presidente Nicolás Maduro, recordó que la caída no es consecuencia del anuncio iraní sino de la política energética estadounidense.

Estados Unidos “ha aumentado en los últimos años cinco millones de barriles diarios entre crudo y gas de fracking (fractura hidráulica) y animado o permitido producción contra sus rivales”, incluso los del grupo terrorista Daesh (autodenominado Estado Islámico), señaló.

Sin embargo, esta política ha llevado a la quiebra a miles de pequeños productores independientes estadounidenses “que no pueden funcionar con estos precios y cierran sus pozos, muchos de ellos para siempre porque son viejos y ya no será rentable volverlos a abrir”, dijo Paravisini.

Esto, continuó, brinda a Caracas una oportunidad de ampliar su red de alianzas e intentar disminuir la producción para subir los precios.

“Venezuela puede encontrar aliados adicionales para una política correcta, que es la de pactos entre los productores para apuntalar el mercado y los precios”, explicó.

Brasil puede resistir

En declaraciones a Sputnik Nóvosti, el director del Centro Brasileño de Infraestructuras, Adriano Pires, reconoció que "el exceso de oferta, independientemente de si se deriva del aumento de Estados Unidos o de Irán, y el bajo precio son negativos para el mercado del petróleo en Brasil".

El exceso de oferta mantiene el precio debajo de los 40 dólares el barril, lo que hace menos viable el desarrollo de las reservas de los yacimientos “presal”, pues sus costos de operación a gran profundidad en el océano Atlántico requieren un precio de entre 45 y 55 dólares por barril, dijo Pires.

Pero existen algunos grandes yacimientos, como el Campo de Sapinhoá en la Cuenca de Santos, “que pueden operar por debajo de 40 dólares", aseguró.

El Campo de Sapinhoá comenzó a ser explotado el 20 de febrero de 2014 y, según datos de la Agencia Nacional de Petróleo de octubre de 2015, el nivel de producción de sus tres pozos alcanzó una media diaria entre los 39.000 y los 44.000 barriles, un promedio de 120.000 barriles diarios que podría aumentar a 150.000 barriles en 2016 y de los que la empresa semiestatal Petrobras participa con un 45 por ciento de la licencia.

El problema para Brasil es la debilidad en que se encuentra Petrobras, por su elevado endeudamiento “y la necesidad de desarrollar la producción para mantener el flujo de caja", observó.

Aunque el anuncio iraní provocó caídas en la Bolsa de Sao Paulo, “el verdadero problema de Brasil es la política de Arabia Saudí de mantener bajo el precio del petróleo", dijo a esta agencia la profesora en economía internacional de la Universidad Estatal de Río de Janeiro, Maria Beatriz de Albuquerque David.

“Rusia, Venezuela y Brasil son algunos de los principales afectados por la estrategia de Arabia Saudí; es cierto que el petróleo iraní aumentará, en un primer momento, la competencia en el sector y contribuirá a una mayor caída de los precios, pero a medio plazo no tendrá un efecto tan negativo", destacó.

Tanto Pires como Albuquerque estimaron que esta coyuntura puede constituir una oportunidad para abrir la discusión sobre un cambio regulatorio en Brasil que elimine la exigencia de una participación estatal del 30 por ciento en las explotaciones de crudo en su territorio.

Así, las grandes multinacionales petroleras podrán extraer el crudo brasileño a un precio mucho menor.

(*) Fuente: Sputnik mundo