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ME MATAN SI NO TRABAJO, Y SI TRABAJO ME MATAN

El desempleo masivo acarreó un significativo deterioro de los indicadores de salud física y mental

El Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) presentó un informe conjunto elaborado entre especialistas de Conicet, Cepa y Universidades Nacionales respecto del impacto de los despidos masivos sobre la salud mental y física de los trabajadores a lo largo de 2016.

Desde fines de 2015 a noviembre de 2016, más de 230.000 trabajadores perdieron su empleo o fueron suspendidos en Argentina, generándose un intenso proceso recesivo y regresivo sólo comparable a lo acontecido en 1976 (en términos distributivos) y a lo observado entre 1998 y 2002 (en materia de destrucción masiva de puestos de trabajo).

En este contexto particular, el objetivo de la presente investigación se dirige a: 1) caracterizar sectorial e institucionalmente dicha dinámica, combinando fuentes de información complementarias provenientes de cámaras empresariales, medios masivos de comunicación, registros administrativos oficiales y organizaciones sindicales; y 2) realizar una primera evaluación del impacto de este proceso sobre la salud física y mental de la población afectada, en base a más de 450 encuestas a trabajadores despedidos entre noviembre de 2015 y junio de 2016.

Entre los principales resultados se destaca que de los 232.286 trabajadores despedidos o suspendidos en Argentina en los últimos 12 meses, el 70% corresponde al sector privado, provenientes principalmente de la construcción y la industria (y en ella, mayoritariamente de firmas metalmecánicas y textiles). Este acelerado proceso de destrucción masiva de puestos de trabajo, sin precedentes desde la crisis de la Convertibilidad, no sólo ha incrementado sensiblemente el desempleo, la pobreza y la desigualdad, sino que también ha derivado en un significativo deterioro de los indicadores de salud física y mental (más elevado incluso que el esperable de la literatura especializada), principalmente entre mujeres mayores de 45 años, jefas de hogar y que están a cargo de familias numerosas. En estos sub-grupos poblacionales se observa, entre otros resultados, una caída de hasta el 46% de la autopercepción relativa al estado de salud física, un aumento de hasta el 436% de los problemas de salud mental, y la triplicación de personas que tienen fantasías de suicidio. La magnitud de estos efectos y la masividad del fenómeno examinado dan lugar a la emergencia de un severo problema epidemiológico con daños potencialmente irreversibles.

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(*) Fuente: CEPA