La nave de la Comunicacion

"LOS NADIES CREAMOS UN MUNDO DE ESPERANZA EN JUJUY"

Entrevista exclusiva de Stella Calloni a Milagro Sala en la cárcel

(Por Stella Calloni/ Exclusivo/ La Jornada)  En la cárcel de Alto Comedero, en la provincia de Jujuy, mil 516 kilómetros al noroeste de esta capital, Milagro Sala, dirigente de la organización social Tupac Amaru y diputada del Parlamento del Mercado Común del Sur (Parlasur), continúa arbitrariamente detenida desde el 16 de enero de 2015, sin que el gobernador Gerardo Morales, de la oficialista Alianza Cambiemos, haya respondido a miles de reclamos que llegan desde todos los lugares del mundo, de parlamentos e instituciones como la Organización de Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos.

Está detenida por la política de persecución asumida por el gobernador en una provincia de características feudales, donde la justicia es y ha sido manejada por los grandes terratenientes y dueños de ingenios y en este caso abiertamente por el ejecutivo provincial. En esa prisión se violan todas las reglas para humillar y doblegar a Sala y a otras compañeras detenidas junto con ella y sembrar el miedo en la población.

Así lo denuncia la propia Milagro Sala en una entrevista telefónica con La Jornada, estrictamente controlada para no hablar más de diez minutos. Milagro está en la lucha desde los 14 años, cuando se enteró de que había sido abandonada y adoptada por una familia de clase media, pero no pudo perdonarles que le hubieran mentido sobre su origen. Se fue de su casa entonces.

Su historia en las calles de la soledad y el abandono, que eligió junto a tantos otros niños de pueblos originarios, los más olvidados entre los olvidados, como ella misma dice, fue dura, tumultuosa. Fue presa alguna vez, pero ella quería conocer de raíz lo que se vivía en ese mundo oscuro y despiadado de la exclusión total y allí nació su espíritu de lucha, que nunca la abandonó.

Esa historia conmovedora la llevó a conocer al peronismo, grabado como un tiempo de justicia social en la memoria de los pueblos más perdidos de la región, y que se iba transmitiendo oralmente y persistiendo a través del tiempo.

Toda eso que viví fue parte de lo que me alentó y nos alentó, cuando a finales de los años 90, con miles de despedidos y con una pobreza extrema, decidimos que había que comenzar con algo. Como prioridad pensamos que un vaso de leche por niño podía comenzar a salvar muchas vidas. Y de allí fuimos por más, por lograr la comida para los más golpeados por la situación. Esto se dice rápido, pero hay que ganar cada espacio, cada paso en medio de muchas dificultades.

Milagro Sala estuvo afiliada a la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Realizó todos los trabajos posibles, lustró zapatos, vendió frutas, lo que fuera, hasta lograr un empleo.

Del profundo dolor de no saber quién era en realidad y llorando a escondidas muchas veces en la mayor desolación, se fue haciendo cada vez más fuerte. Así fue creciendo esa pequeña guerrera, como la llamó alguien en su momento, cuando surgió la organización de la Tupac Amaru. La mayoría eran empleados públicos desocupados y otros miles sin trabajo y sin esperanzas. Había injusticia y hambre en Jujuy, como mostraban las cifras de esos años de finales de los 90, cuando el país comenzaba a caerse.

Ni siquiera la gente se podía mover de sus barrios. Nosotros inventamos de todo; hasta aprendimos a cortar el pelo para los que iban a buscar trabajo. Necesitaban presentarse bien. Todo eso que parece tan simple nos costaba tanto a nosotros, dice.

Ella cree que, como sucede ahora, en esos momentos en Jujuy se probó, como en un laboratorio, hasta dónde podía un pueblo aguantar el hambre con cifras hasta de 60 por ciento de desocupados.

Nosotros hacíamos lo que podíamos con donaciones entre pobres. Era lo que alcanzara para comer algo. De todo esto surgieron luego los centros y comedores comunitarios. Llegamos a instalar roperos para juntar ropa y que al menos tuvieran que ponerse los casi desnudos en esos tiempos tan duros. Todo era una pelea, para conseguir planes de ayuda, de trabajo. Comunitariamente podíamos hacerlo mejor, luchábamos por la comida y para hacerlo con justicia creamos centros de distribución. Así empezamos paso por paso, relata.

Hubo personajes inolvidables, como el dirigente sindical Germán Abdala y su sueño de cooperativas. Para Milagro eso fue clave, para avanzar hacia una mayor justicia y defensa de los pueblos olvidados. Muchos sectores políticos nos habían destruido la vida.

Creamos el primer centro integral para niños discapacitados, lo que no existía en Jujuy, y menos para los pobres. Pensamos en barrios con casas bonitas, con plazas, lugares de recreo, parque de diversiones y hasta piletas (albercas) climatizadas, algo que un niño pobre de Jujuy no había visto en su vida. Jamás había existido algo así para el pueblo... hasta un parque acuático; ¿por qué no podíamos tener derecho a eso, que pudimos construir con nuestras propias manos, en colectividad, con idea de comunidad? Estábamos trabajando cada vez con mayor fuerza y durante el pasado gobierno avanzamos muchísimo y hasta nos tomaban de ejemplo.

Lo logrado por la Tupac Amaru era único en el país y en el mundo.

El arquitecto Jaime Sorín, ex decano de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, entrevistado en Página 12 reflexionó sobre la ciudad construida por la Tupac Amaru y sostiene que especialistas europeos que visitaron el lugar lo vieron como posible modelo de ciudad poscapitalista por el entramado de casas con escuela, centro comunitario, centro de salud y parque acuático que tiene como mirador el templo Kalasasaya.

Milagro Sala recuerda que vinieron desde Francia y otros países, porque nosotros pensamos en barrios con belleza, donde las casas no fueran un lugar para dormir solamente, sino para crear comunidades en conjunto. Los documentales se vieron en muchos países como una recuperación de la dignidad, del pasado indígena, del color, de la vida y de la justicia para los que nunca la habían conocido.

Ese fue el pecado capital de esta dirigente con una fuerza extraordinaria y una sabiduría ancestral en su discurso. Por eso la votó el pueblo como diputada del Parlasur.

Me detuvieron cuando el pueblo se vio atacado de un día a otro; querían disolver las cooperativas, por eso acamparon pacíficamente en protesta ante la casa de gobierno. Me detuvieron como instigadora a la violencia, cuando no se hacía nada más que un sentada pacífica. El gobernador nos odia y no lo disimula. No sólo me hicieron un juicio en el cual no probaron nada, y me condenaron sin causa y sin pruebas a tres años, sino que me comenzaron a inventar acusaciones. Cada mes aparecen con nuevas causas, sin pruebas.

Su esposo estuvo detenido y sus hijos son perseguidos, así como los trabajadores de la Tupac Amaru. En diciembre pasado Nelson Cardozo, de 21 años, sobrino del militante de Tupac Amaru Alberto Cardozo, fue asesinado en la cárcel. Fue en venganza porque tanto el joven como su tío se negaron a declarar contra Sala, como les exigía el gobierno.

El juicio en el que la condenaron por tres años está plagado de irregularidades. El único testigo que la acusó, por una protesta donde militantes de otra organización arrojaron huevos contra el entonces senador Gerardo Morales en 2009, es empleado de éste y se comprobó que recibió dinero por su testimonio. Sala no estaba en el lugar y no tiene nada que ver con el hecho. Más aún, una diputada jujeña intentó suicidarse porque fue obligada a acusar a Sala, amenazada con que iban a matar a su hijo.

Quieren destruirlo todo, porque esto es un mal ejemplo para ellos, que nos quieren de rodillas. Ahora nos quitaron cuatro escuelas que estaban funcionando muy bien, como lo pudieron ver los que llegaron hasta Jujuy. Es un mal ejemplo que centenares de personas como nosotros, los nadies, pudimos crear un mundo de esperanzas, pudimos demostrar que se pueden cumplir los sueños. Lo que hicimos y construimos en Jujuy fue un sueño hecho realidad. Esa realidad les molesta. Quieren destruir también las casas y sembrar el terror. Lo peor es lo que están haciendo a las cooperativas, están dejando sin trabajo a miles de familias. Es el regreso de una gran injusticia. Por eso reaccioné uno de esos días cuando me avisaron de otras acusaciones falsas; intenté clavarme una tijera. Pensé en todo lo que estaban pasando los compañeros, pero luego reaccioné. Pedí perdón a todos por ese momento de flaqueza. Miles de personas en el mundo nos están acompañando. Nuestra verdad está en todas partes. Y está filmada la historia y esos pueblos que por un tiempo fueron felices por primera vez en su vida, los más olvidados. Sólo quiero decir gracias a los pueblos y a todos aquellos empeñados en terminar con esta injusticia. Condenada sin pruebas , me inventan cada mes una o dos causas. Nadie cree en la justicia en Jujuy, y en el país está pasando lo mismo. Digo gracias a la solidaridad que es lo que nos alienta y nos da la dignidad necesaria para resistir, conluye.

En 2001, cuando el país se hundió en la crisis económica más grande de la historia, un país vendido y saqueado, la tragedia social fue más que dura en Jujuy.

Cuando en 2003 Néstor Kirchner llegó al gobierno con un discurso distinto y comenzó a hablarnos a nosotros, los silenciados y olvidados, comenzamos a esperanzarnos con planes superadores. Pedimos planes de trabajo y pensamos que debíamos formar cooperativas de construcción y comenzamos a trabajar en eso. En esos momentos no imaginábamos que íbamos a lograr construir 10 mil viviendas, y trabajaban familias enteras con los materiales que habíamos logrado comprar. Fuimos creando barrios con centros de salud, buscamos médicos y enfermeras que se agregaron al proyecto. Abrimos varias pequeñas fábricas textiles atendidas por cooperativas. También para hacer los bloques de cemento y cañerías. Y luego empezamos a construir hospitales. Todo lo hacíamos nosotros. Era increíble lo que podíamos hacer todos juntos administrando el dinero para que alcanzara para todo, expone. Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) el apoyo continuó para desarrollar uno de los proyectos sociales más importantes del país.