La nave de la Comunicacion

NO SER HIJOS DE LA LÁGRIMA, NUNCA

Por Héctor Guillermo Sosa

(Por Héctor Sosa (*)) ¿Se puede construir una comunicación contrahegemónica al poder de las multinacionales del entretenimiento y la (des)información? ¿Podemos hacerlo sin ser funcionales al mismo sistema que se pretende confrontar?

Sería un acto de ingenuidad política suponer que al nuevo fascismo global se lo combate sólo con la voluntad o el deseo. La gestación de una comunicación propia deberá ser el resultado lógico de la elaboración de un pensamiento crítico al "orden" establecido.

Estados Unidos tomó la determinación estratégica de ir por el dominio territorial de los países que cuentan con los recursos necesarios para su propia subsistencia. Al mismo tiempo resolvió profundizar, luego de los atentados del 11 de setiembre de 2001, su visión maniquea del mundo, al que dividió entre el "Bien" y el "Mal", mientras su infantería mediática disparaba la consigna provocadora: "están con nosotros o con los terroristas": el pensamiento único en su máxima expresión.

La dominación económica, las técnicas de ocultamiento informativo y la imposición de valores culturales no comenzaron hoy. El poder siempre buscó hacer visible lo que le convenía y esconder lo que no. Lo nuevo es que ahora transmite su ideología, desde las industrias del entretenimiento y la información, a la velocidad de la luz a la mayoría de los habitantes del planeta.

Las megaempresas de la (des)comunicación global utilizan sus técnicas de manipulación para descontextualizar, imponer el presente continuo, construir realidades virtuales, manejar lo efímero, evitar las relaciones históricas, generar superabundancia informativa y censurar aquello que se oponga al "nuevo orden" capitalista.

Para quienes desarrollamos nuestras acciones en el contexto de una resistencia cultural a este modelo es fundamental no ignorar, subestimar o soslayar la capacidad económica, militar y comunicacional que el mismo tiene. 
No habría que dilapidar esfuerzos en solicitarle a los grupos económicos concentrados "libertad de expresión" o "democratización de los medios", sería como pedirle al verdugo clemencia o al banquero que socialice sus ganancias. No debemos ser hijos de la lágrima. Debemos ser constructores de una comunicación propia, alternativa y alterativa.

El imperio ocupa territorios geográficos y mentales y no le preocupa que sus acciones generen personas indignadas. Lo que le molesta son los seres humanos pensantes, los que se rebelan, los que resisten con sus ideas, los que dan respuestas organizadas.

La construcción de una comunicación propia nos desafía a elevar la calidad de los contenidos, a elaborar estéticas nuevas y transgresoras y a organizar canales de distribución de mensajes, por dentro y fuera de los circuitos tradicionales.

Al caos y la velocidad informativa hay que contraponerles ideas y conceptos claros, simples y directos. La certeza y contundencia de nuestros mensajes deben ser como flechas al talón de Aquiles.

Ha que romper con el blindaje informativo con capacitación permanente en el desarrollo y perfeccionamiento de Red de Redes, locales, regionales y mundiales.

En saber utilizar los soportes tecnológicos, su lenguaje, los formatos, cómo y que leen los distintos sectores se la sociedad. Saber que no es lo mismo un adolescente del barrio “la Quemita”, que un adolescente del bario “Caballito”, en CABA. Y así al infinito.

 

Hay que tener la suficiente apertura solidaria para volcar las capacidades adquiridas en el campo político/ comunicacional a millones de personas.

Bajo un concepto que es patrimonio de la humanidad: TODO SER HUMANO ES UN COMUNICADOR SOCIAL.

Debemos capacitarnos en la circulación y distribución de los mensajes por fuera de los marcos establecidos y recorrer el camino de gestar y desarrollar nuestra comunicación. Ello implicará re/construir teorías y prácticas.

Ello necesitará de ver las experiencias históricas y poner le mirada puesta en cómo es la “batalla por el sentido”. Como diría el brillante Antonio Gramsci “El poder es un centauro: mitad coerción, mitad legitimidad".

Y precisa en uno de sus conceptos históricos, que muchos pontifican, pero pocos aplican : “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos".

La construcción de una comunicación contrahegemónica no es un desafío exclusivo de la corporación de prensa, es el desafío de hombres y mujeres organizados, que luchan, en cualquier lugar del planeta, para que Otro Mundo y Otra Comunicación sean Posibles, y como le hace decir Shakespeare a uno de sus personajes, el rey Enrique V, antes de la batalla de Agincourt: "Todo está dispuesto si nuestros espíritus lo están (1)".

(*) Comunicador Social, periodistas, editor de “Motor Económico”,  “Motor de Ideas” y “La Nave de la Comunicación.

Integrante del equipo que pensó, diseñó y realizó “Mueve Morón”, y ahora Mueve Argentina.

Docente en el Bachiller, con orientación en comunicación, Raímundo Gleizer

Tallerista en  la UNLP, Cátedra de Medios Populares ,cuyo titular es el periodista Edgardo Esteban.

Integrante de Comunicadores del Campo Popular

Corresponsal con medios de Valencia España.

Editor de “Mundo Pymes”.

Redactor especial de Buenos Aires Sos

Capacitador, impulsor y creador de métodos de capacitación colectiva en la creación de medios populares.

Argentina/ 2018/ 2019

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 (1) William Shakespeare, "La vida de Enrique V", acto IV, escena 3.