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Impactante plan quinquenal de China: autarquía tecnológica y magna cultura socialista

Por Alfredo Jalife Rahme > La Jornada

Mientras EU se derrite en su balcanización electoral –sea quien fuere el vencedor difícilmente detendrá su inexorable decadencia (https://bit.ly/3jP8lU6)–, el Partido Comunista Chino (PCC), exorcizado por los dos partidos en Washington, se prepara a convertirse en una superpotencia –que ya lo es a nivel geoeconómico, astrofísico (alunizaje en el lado oscuro de la Luna) y tecnológico, con su liderazgo en la 5G.

En medio de la guerra multidimensional que libra EU contra China, en el quinto pleno del PCC, su Comité Central (con más de 200 miembros de su élite) celebró a puerta cerrada su más importante cónclave del año que duró cuatro días en Pekín y anunció en un comunicado su plan quinquenal para concretar su autarquía tecnológica (https://bit.ly/3kKAnS9).

SCMP enuncia sus prioridades políticas para conservar el crecimiento de la economía en medio de la pandemia, las disrupciones de la cadena de suministro, las relaciones tóxicas con Occidente (sic) y una inminente caída económica global –además de la crisis alimentaria global por venir–.

Su Comité Central discutió también el proyecto para lograr la cosmogonía del mandarín Xi de convertir a China en un gran país socialista moderno en 2035 (sic), que SCMP considera vago, por lo que se espera un plan más sólido en los próximos días.

De hecho, China ya había proyectado su mirifico plan China 2025 sobre su autarquía tecnológica (https://bit.ly/35U3U5l), al unísono de sus Tres Rutas de la Seda –continental/marítima/y la del Ártico (https://bit.ly/3kN0kQO)– financiadas por 8 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) del colosal banco AIIB (https://bit.ly/37Yq9d3).

China se prepara así a escalar un estadio superior en su desarrollo económico: pasar de un ingreso medio a un alto ingreso.

La autarquía tecnológica representa la piedra de toque del plan quinquenal conforme China se parapeta frente a las “amenazas de desacoplamiento ( decoupling)” y la decreciente (sic) globalización para girar a su economía doméstica (sic) mediante la estrategia de la circulación dual: permanecer abierta (sic) a la inversión y comercio foráneos (sic) mientras gira para edificar un ecosistema económico interno menos vulnerable a las sanciones externas y las turbulencias. ¡Si algo teme China desde el inconmensurable sabio Confucio del Siglo V aC es el caos!

Antes que el planificado 2021, China ya constituye una sociedad moderadamente próspera en todos los ámbitos y se encamina al segundo objetivo del mandarín Xi: convertirse en un país socialista moderno que sea próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado y armónico en 2049 (sic).

Parte de su estrategia radica en el estímulo al consumo doméstico, conjugado a la reforma interna, la apertura y la innovación.

Wang Zhigang, Ministro de Ciencia y Tecnología, comentó que en su nueva fase China incorporó un nuevo concepto de desarrollo: es la primerza vez que un plan quinquenal se consagró al capítulo específico de la tecnología, cuya autarquía es incluyente de los temas universales: cambio climático, cambio energético, salud pública (sic), mejor protección a la propiedad intelectual y un ambiente amigable para la innovación tecnológica (https://bit.ly/2TKz0qo).

Mas allá de los anatemas cavernícolas, el gobierno de la 4T, al que todavía le falta la T de Tecnología, en un país como México –que considero la máxima potencia civilizatoria y cultural del continente americano–, debería inspirarse del poder cultural chino (su poder blando) que proviene de una civilización añeja de casi seis mil años, con sus tres principales tareas para los próximos cinco años:optimizar el nivel de la civilización (sic) social, mejorar el nivel de la cultura pública y optimizar su sistema cultural.

Ahora los adversarios de China construyen sus murallas: alrededor de 2 mil 500 años después de la Gran Muralla.